La fianza en un arrendamiento

La legislación relativa a arrendamientos determina que la fianza es un depósito cuya entrega se realiza al arrendador en el momento en el que se firma el contrato en efectivo. Su propósito es ser una garantía del cumplimiento de las obligaciones que para el arrendatario se establecen como consecuencia de la relación contractual. La entrega de una fianza es obligatoria para los arrendamientos urbanos de acuerdo con la Ley 29/1994, de Arrendamientos Urbanos, salvo en los casos en los que el arrendatario sea una Administración Pública.

La Ley determina un importe mínimo al que debe ascender la fianza. En concreto, en función del destino al que se destine el arrendamiento esta cantidad varía y se establece en una mensualidad cuando el destino es la vivienda y dos mensualidades en caso de uso distinto. Obviamente este es un mínimo establecido legalmente, lo que quiere decir que el arrendador tiene la posibilidad de aumentar estas cantidades o establecer otro tipo de garantías, por ejemplo, un aval bancario o un avalista.

Como se ha dicho anteriormente, con este pago se pretende garantizar en algún modo el cumplimiento de las obligaciones económicas de aquel que alquila un bien inmueble así como las propias de su conservación.

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