La constitución de servidumbres

Es posible hablar de dos tipos de constitución de servidumbres. Por un lado, la constitución legal y, por otro, la constitución voluntaria.

Respecto a la primera, el Código Civil mantiene que las servidumbres se establecen por Ley. A pesar de ello, hay que distinguir si la servidumbre aparece de manera automática porque está ligada a un determinado supuesto de hecho o aquella sobre la cual la ley prevé la posibilidad o facultad de exigir su constitución, es decir, no tiene el carácter inmediato de la primera y se limita a conceder un derecho subjetivo para reclamarla a través de un acto jurídico.

En el caso de la constitución voluntaria, la ley reconoce la voluntad de los particulares como fuente de creación de servidumbres. El Código Civil denomina a este modo de creación y adquisición de servidumbre como título. El título supone el negocio jurídico idóneo para llevar a cabo la modificación jurídico – real determinante del nacimiento de la servidumbre. El mismo podrá ser oneroso o gratuito y puede constituirse por testamento.

En estos casos, la servidumbre como derecho real debe ser inscrita en el Registro de la Propiedad para que produzca los efectos esperados frente a terceros.

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